Respecto a la nota publicada el 3/1 referida a la planta de tratamiento de líquidos cloacales de Monteros, el ex intendente Olea sostiene que la entregó funcionando para que se haga cargo de la misma la SAT. Tres cosas para decir: la planta fue inaugurada en dos ocasiones porque la primera vez una creciente del río Romano la inutilizó (está ubicada en sus márgenes); segundo: nadie en Monteros, salvo Olea, puede afirmar que alguna vez funcionó; y tercero: si la SAT, emblema de la ineficiencia estatal en Tucumán, debía administrarla, no albergamos ninguna esperanza de que algún día funcione. En realidad, a este funcionario jamás le interesaron los problemas ambientales de nuestra ciudad. Y lo sostenemos firmemente porque él recibió, recién comenzada su gestión en 2003, el proyecto de una planta de tratamiento de residuos sólidos urbanos (la primera en todo Tucumán), de manos de nuestra organización ambientalista Pacto Verde y personal docente de la Universidad Tecnológica Nacional, a cargo del ingeniero sanitarista Antonio García. Dicho proyecto ya contaba con una línea crediticia aprobada del Banco Mundial para su construcción y solamente había que comenzar las gestiones. Pero todo murió antes de nacer cuando el diablo (o la política) metió la cola. El ex gobernador Alperovich, en vez de encaminar todo lo comenzado, quiso hacer de esta importante temática ambiental una cuestión rentable, formando consorcios para instalar varias plantas en Tucumán. Para ello modificó la ley provincial de Gestión de Residuos, para habilitar la legalidad de esta maniobra. Pero se olvidó que está problemática necesita la imprescindible participación ciudadana para aceptar, primero la instalación de la planta y luego colaborar con la separación domiciliaria de los residuos, entre otras cosas. Conclusión: en 2009 se volvió a la ley anterior, cuando el manejo de todo estaba a cargo de los gobiernos municipales y 18 años después seguimos sin solucionar la terrible contaminación que provoca no tratar la diaria generación de basura que producimos. Y todo gracias al ex intendente Olea por no defender una obra de absoluto provecho para los monterizos y al ex gobernador Alperovich, por priorizar los negocios antes que las soluciones ambientales. Moraleja: los acuciantes problemas de contaminación jamás tendrán solución en manos de una dirigencia mediocre y sin preparación, que no ve más allá de sus narices (salvo honrosas excepciones), y encima sin darle cabida a la idoneidad profesional del ámbito universitario y a la ciudadanía, primera beneficiaria o perjudicada, de sus lamentables gestiones.

Ricardo A. Rearte

Pje. Díaz Vélez 66 - Monteros